¿Cómo conseguir que a tu hijo le guste leer?

Todas o casi todas las familias son conscientes de la importancia de fomentar la lectura en la infancia. Sin embargo, no todas entienden el procedimiento para conseguir que sus hijos sean ávidos lectores cuando llegue a adultos. Otras, incluso, no ven clara la importancia del hábito lector.

Por suerte, la ciencia nos ha demostrado a lo largo de los años que la lectura beneficia a los niños en múltiples facetas de su desarrollo. Les ayuda a fomentar la imaginación y la creatividad, mejora las faltas de ortografía y la escritura, le ayuda a relajarse, a evadirse y a viajar sin levantarse del sofá pero, por encima de todos, está el de continuar con el gusto por la lectura durante la etapa adulta. Una investigación del a que se hacía eco el diario The Telegraph hace algunos años concluía que solo se necesitan seis minutos diarios de lectura para reducir el estrés hasta en un 68%.

El Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros en España 2021, realizado por la Federación de Gremios de Editores de España, en colaboración con el Ministerio de Cultura y Deporte, señala que en el 75,9% de hogares con niños menores de seis años, se les lee. Además, entre los niños de 6 a 9 años, la lectura es generalizada y las horas semanales que dedican al hábito lector siguen creciendo año tras años. No obstante, a partir de los 15 comienza a descender.

Aunque, como muestran las cifras, son cada vez más las familias que toman constancia de la importancia de leer a los niños durante la infancia, vamos a recordar una serie de consejos para conseguir que ese hábito siga activo a partir de los 15 años.

Algo que se empieza a cultivar desde los primeros años de vida.

No imponer la lectura

Los investigadores Alice Sullivan y Matt Brown (Instituto de Educación) descubrieron que cuando los niños leen por placer, recogen mejores resultados académicos en todas las materias que cuando se lee por obligación.

Y es que, algo muy presente en muchos colegios todavía hoy es ver una lista de ‘lecturas obligatorias’ a las que los niños tienen que hacer frente.

Por eso, para que el hábito lector surja efecto, tiene que plantearse como un ejercicio placentero para ellos y no como una imposición.

Libre elección del libro o cuento

Desencadenado del anterior reside la importancia de dejar que sea el niño el que escoja el título que quiere leer.

Puedes acompañarle hasta una biblioteca o librería, pararte delante de las baldas con las lecturas específicas para su edad o nivel de madurez cognitiva y ofrecerle que escoja el o los cuentos que prefiera leer.

Simplemente por haberlo elegido en primera persona, el niño tendrá curiosidad de saber cuál es la historia que se esconde en el interior de sus páginas y sin que tengas que decirle nada comenzará a interesarse por ella leyendo las páginas o viendo las ilustraciones.

Predicar con el ejemplo

Es, quizás, el consejo más importante de todos. Una de las formas esenciales de aprendizaje infantil es el aprendizaje a través de la imitación: los niños imitan lo que ven. Si ven que en su hogar no se da importancia al hábito lector, creerán pensando que no es importante, por más que sus padres insistan en que tiene que coger un cuento o un libro.

Por eso, lo mejor es leer delante de él e, incluso, de vez en cuando decir en voz alta lo interesante que están siendo esas páginas.

Quizás, así, le pique el gusanillo y él también quiera tener esa sensación.

Realizar actividades lúdicas durante la semana

Como decimos, es mejor que los niños no vean en la lectura un enemigo, sino un amigo. La investigación antes referenciada evidencia que los beneficios que se obtienen de leer, solo se hacen efectivo si esta tarea se realiza por placer.

Para conseguirlo, los padres pueden entrelazar esa lectura con las actividades que más les guste hacer a los peques.

  • ¿Les encanta salir al parque? Lleva un libro contigo y sentaos en un banco a leer juntos
  • ¿Su plan preferido es salir de excursión por el campo? Buscad algún sitio con bancos para hacer picnics y sentaos juntos a leer una historia en voz alta
  • ¿Le encanta estar con las pantallas? Existen un montón de posibilidades: los audiocuentos, los audiolibros, los cuentos electrónicos,…

Leer en voz alta

¿Sabías que cuando lees en voz alta a un niño, la corteza cerebral de los dos hemisferios de su cerebro se activa de forma notoria? Esta es la conclusión a la que han llegado diferentes estudios neurológicos. Pero, ni de lejos, es el único beneficio de leer en voz alta durante la infancia.

De acuerdo a los expertos de la editorial infantil SM, “leyendo en voz alta, los niños aprenden a identificar los signos de acentuación, a reconocer los signos de puntuación y, sobre todo, el funcionamiento de estos últimos”.

Pero, además de esto, ayuda en la comprensión lectora (algo muy importante). Y es que, la concentración se incrementa; sobre todo, cuando es alguien conocido el que está leyendo.

20 / 10 / 22