Diversidad educativa e inclusión: definición e implicaciones

La diversidad educativa o atención a la diversidad y la inclusión son dos pilares fundamentales de la educación contemporánea. Así lo remarca la UNESCO en el Marco de Acción Educación 2030, donde cita a la inclusión y la equidad como “cimientos de una educación de calidad”.

Aunque se trata de un concepto que ha conseguido obtener la atención y trascendencia que merece hace relativamente poco tiempo, la educación inclusiva, como tantas otras cuestiones educativas consideradas de vanguardia, tiene su origen en la segunda mitad del siglo XX. Es cierto que durante muchos años fue un término cuyo uso se limitó al alumnado con necesidades especiales. Fue entonces cuando nacieron las denominadas escuelas de educación especial. Pero después de un cambio de paradigma al respecto iniciado a mediados de los 70, en 1994 se celebró la conferencia mundial de la UNESCO sobre “Necesidades Educativas Especiales (NEE), Acceso y Calidad”, en la que se estableció un consenso mundial sobre la orientación de la educación mundial que se mantiene vigente hoy en día. Este aboga, entre otras prioridades, por lograr la integración y la inclusión como metas educativas. No en vano, el punto de partida de la educación inclusiva es la igualdad de oportunidades de todos los niños y niñas, cuyo acceso a la educación de calidad es un derecho universal.

Entendido este contexto histórico reciente, se puede abordar entonces la definición de inclusión educativa de la propia UNESCO, organismo mundial de referencia en materias sociales y educativas. “Es el proceso de identificar y responder a la diversidad de las necesidades de todos los estudiantes a través de la mayor participación en el aprendizaje, las culturas y las comunidades, y reduciendo la exclusión en la educación”, define. Esto significa que el reto más importante al que debe aspirar la educación inclusiva es al de eliminar por completo las barreras que todavía existen en muchos lugares del mundo para acceder a la educación.

Además, dentro del aula, apuesta de manera innegociable por el respeto de las circunstancias, características y necesidades de cada alumno. La UNESCO lo desarrolla con la siguiente explicación: “Se basa en el principio de que cada niño/a tiene características, intereses, capacidades y necesidades de aprendizaje distintos y deben ser los sistemas educativos los que están diseñados, y los programas educativos puestos en marcha, teniendo en cuenta la amplia diversidad de dichas características y necesidades”.

Por ello, la educación inclusiva no solo atañe al programa educativo o los métodos de enseñanza, sino que tiene un alcance y un área de influencia mayor. La UNESCO señala en este sentido que “Involucra cambios y modificaciones en contenidos, aproximaciones, estructuras y estrategias, con una visión común que incluye a todos los niño/as del rango de edad apropiado”. Se trata, en definitiva, de una aspiración o anhelo de igualdad en todo lo que tiene que ver con el universo educativo que debe estar siempre presente en todo proceso de enseñanza, método de aprendizaje, o contexto y programa educativo.

Atención a la diversidad en el aula

La inclusión educativa y la atención a la diversidad son conceptos prácticamente inseparables en el entorno educativo. Es así porque una escuela o colegio, como es el caso, por supuesto, de Agora Sant Cugat International School, entre cuyos pilares educativos se encuentre la atención a la diversidad, está reconociendo de base que existen en el alumnado distintas necesidades, contextos personales y, en consecuencia, distintos ritmos de aprendizaje. En definitiva, distintas expresiones de diversidad que se dan él aula y que son reflejo de la sociedad en la que crecen las generaciones más jóvenes: culturales, de género, de capacitación, o de orientación sexual, entre muchas otras.

El objetivo debe ser desarrollar e implantar metodologías inclusivas dentro y fuera del aula, de modo que se sientan parte de ellas todos los actores de la comunidad educativa del centro.

Dentro del aula, las adaptaciones curriculares son la herramienta más eficaz para atender a la diversidad en el aula y fomentar la inclusión educativa, dos aspectos esenciales en toda programación educativa. Pero también lo son las agrupaciones heterogéneas, los desdoblamientos, los procesos de aprendizaje que integren y propongan retos y objetivos comunes, y también la flexibilidad curricular, para lo cual existen metodologías educativas que no solo se adaptan a ello, sino que lo facilitan.

En definitiva, la inclusión educativa y la atención a la diversidad no son conceptos concretos, sino un enfoque global de la educación, de ahí que forme parte de la esencia del centro educativo. No vale con que esté presente en iniciativas o actividades concretas, tampoco que sea aplicada de manera discontinua en el aula, sino que, como pilares educativos que son, deben formar parte del enfoque de todo aquello que haga en la vida del centro. Es más, es fundamental que influyan también de manera directa en la construcción de espacios sociales democráticos y participativos más allá del ámbito educativo.

01 / 07 / 22